martes, 16 de febrero de 2010

Los espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza



LOS ESPÍRITUS Y LAS FUERZAS DE

LA NATURALEZA

Nature Spirits and Nature Forces

(1937)

Max Heindel

INDICE

PROLOGO,
· Capitulo I - LOS ETERES Y LAS LEYES DE LA NATURALEZA,
· Capitulo II - LA ACTIVIDAD EN LOS MUNDOS CELESTIALES Y LAS
FUERZAS DE LA NATURALEZA,
· Capitulo III - LA MISION DEL CRISTO Y EL FESTIVAL DE LAS HADAS

· Capitulo IV - LAS FUERZAS DE LOS DISTINTOS PERIODOS,
· Capitulo V - EL ESPÍRITU DE LA TIERRA,
· Capitulo VI - DOS PREGUNTAS Y SUS RESPUESTAS,
· Capitulo VII - LA CONSTITUCION DE LA TIERRAY LAS ERUPCIONES
VOLCÁNICAS ,
PROLOGO

Este volumen contiene los escritos místicos de Max Heindel sobre el poco entendido tema
de los Espíritus de la Naturaleza y las Fuerzas Naturales. Es, en realidad, una correlación de
sus muchas obras, que han sido compiladas en un volumen por uno de los estudiantes del
autor. Se reconoce generalmente a Max Heindel como el más adelantado de los Místicos
del Occidente. En sus numerosas obras ha dado al mundo verdaderas minas de
conocimientos acerca de los espíritus de la Naturaleza, esos pequeños seres con los cuales
tuvo tantas y tan interesantes experiencias. El que esto escribe ha oído muchas historias,
que desgraciadamente no fueron escritas, de sus experiencias con estos espíritus, de su
manera de vivir y de su apariencia. Muchas veces había dicho que alguna vez pensaba
escribir un libro sobre estos espíritus de la Naturaleza, pero el arduo trabajo que tenía entre
manos para abrir el camino, impidió que se plasmara esta obra tan necesaria. Sin embargo,
de vez en cuando fue dando detalles y datos en sus diversos escritos, los cuales ha n sido
ahora recopilados, de manera que no sea posible darlos al mundo en un volumen
condensado. En los 54 años que ocupó su cuerpo físico, dio al mundo numerosas obras del
mayor valor. El libro maravilloso “Concepto Rosacruz del Cosmos” ha sido ya traducido a
muchos idiomas y ha alcanzado ya su décimo quinta edición. Este no es mas que uno entre
numerosos libros que legó al mundo para que adquiera conocimiento y disfrutara de el. Sus
libros sobre Astrología son los más reputados y comprensibles que hayan e xistido jamás. Y
su seducción principal es su manera clara y sencilla de impartir sus conocimientos a los
demás.

AUGUSTA FOSS HEINDEL

15 de Abril de 1937.

del libro "Los Espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza", de Max Heindel

Los éteres y las Leyes de la Naturaleza


CAPITULO I

LOS ÉTERES Y LAS LEYES DE LA NATURALEZA

Hablar del éter como medio de transmitir fuerzas, no dice nada a la mentalidad corriente,
porque la fuerza es invisible. Pero para el investigador oculto, las fuerzas no son puramente
nombres tales como vapor, electricidad, etc., sino que descubre que son seres inteligentes,
de diversos grados, tanto sub como suprahumanos. Lo que llamamos leyes de la Naturaleza
son Grandes Inteligencias que guían y dirigen a seres mas elementales, de acuerdo con
ciertas reglas, determinadas para acelerar su evolución.
En la Edad Media, cuando muchas personas estaban todavía dotadas de los remanentes de
la clarividencia negativa, hablaban de Gnomos, de duendecillos, hadas, etc., que vagaban
por las montañas y las selvas. Estos eran los espíritus de la tierra. También se mencionaban
las Ondinas y las Ninfas o espíritus del agua, que habitaban en los ríos y las corrientes de
agua, los Silfos, que moraban en las neblinas y brumas que estaban sobre los pozos y las
ciénagas, como espíritus del aire, pero no se hablaba mucho de las Salamandra, como estas
son los espíritus del fuego, y por eso no son tan fácilmente descubiertos ni accesibles para
la mayoría de las personas.
Actualmente se considera a las antiguas leyendas, como supersticiones, pero la verdad es
que, cualquiera que esté dotado con la visión clarividente, puede percibir a los pequeños
gnomos fabricando la verde clorofila de las hojas de las plantas y dando a sus flores esa
multitud de matices delicados y preciosos que constituyen la delicia de nuestros ojos.
Los hombres de ciencia han tratado unas y otras veces de ofrecer una explicación adecuada
de los fenómenos de los vientos y de las tormentas, pero han fracasado rotundamente, ni
obtendrán jamás éxito mientras traten de ofrecer simples soluciones mecánicas a lo que
realmente es una manifestación de la vida. Si pudieran ver las legiones de Silfos aleteando
de un lado para otro, sabrían quienes causan la varialidad de los vientos. Y si pudieran
observar una tormenta en el mar desde el punto de vista etérico, verían que lo que se llama
la “guerra de los elementos” no es una frase vacía, porque el tumulto del mar es entonces
realmente el campo de batalla de los Silfos y las Ondinas y los rugidos de la tempestad no
son mas que los gritos de guerra de los espíritus en el aire.
Las Salamandras se encuentran por todas partes y no se puede encender el fuego sin su
concurso, pero sobre todo se encuentran en actividad bajo tierra. Son ellas las que causan
las explosiones y las erupciones volcánicas.
Las clases de seres que hemos mencionado son todavía sub - humanos, aunque todos ellos,
en algún tiempo, alcanzarán un estado evolutivo correspondiente al humano, aunque en
diferentes circunstancias de las que ahora nos rodean. Pero actualmente, las maravillosas
inteligencias de las que hablamos como “Leyes de la Naturaleza”, son las que dirigen a las
legiones de dichas entidades menos evolucionadas.
Para mejor comprender lo que son estos diversos seres y sus relaciones con nosotros,
podemos considerar la siguiente ilustración: supongamos que un mecánico está
construyendo una maquina y mientras tanto un perro lo está observando. El perro ve al
hombre trabajando, así como los distintos instrumentos que emplea para dar forma a sus
materiales. Y ve también como del hierro, acero, bronce y otros metales en bruto , va
surgiendo lentamente la forma de la máquina. El perro es un ser perteneciente a una
evolución inferior, y no comprende el propósito del mecánico, pero si ve al obrero, su
trabajo y el resultado del mismo que se manifiesta como una máquina.
Si además suponemos que el perro sólo fuera capaz de ver los materiales que lentamente
van cambiando de forma, ajustándose entre si y convirtiéndose finalmente en una máquina,
pero que no pudiera ver al trabajador y el trabajo que hace, entonces el perro se encontraría
en la misma relación con respecto al mecánico, como nosotros nos encontramos con
respecto a esas grandes Inteligencias a quienes llamamos Leyes de la Naturaleza, porque
somos capaces de contemplar las manifestaciones de su trabajo como fuerzas que mueven a
la materia en distintas formas, pero siempre bajo condiciones inmutables.
En el éter podemos también observar a los ángeles, cuyo cuerpo mas denso está formado
por ese material, en vez de estarlo, como nuestro cuerpo físico, de gases, líquidos y sólidos.
Esos LOS ESPÍRITUS Y LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA
seres están un poco mas adelante que la etapa humana, así como nosotros nos encontramos
en una etapa superior a la de los animales, evolutivamente hablando. Nunca hemos sido
animales iguales a los de la fauna actual, sin embargo, en una etapa anterior del
desenvolvimiento de nuestro planeta, hemos tenido una constitución similar a la del animal.
En esa época los ángeles eran humanos, aunque nunca poseyeron un cuerpo denso igual al
nuestro, ni llegaron a vivir en ninguna materia mas densa que el éter. En un estado futuro la
Tierra volverá nuevamente a un estado etérico y entonces el ser humano será como los
ángeles. Por eso la Biblia nos dice que el hombre fue hecho un poco menor que los ángeles.
(Hebreos, 2, 17.)

Y así como el éter es el canal o conductor de las fuerzas vitales creadoras y como los
ángeles son los mas hábiles y experto en manipular el éter, podemos comprender fácilmente
que están especialmente en condiciones de ser los guardianes de las fuerzas de propagación
en las plantas, los animales y el ser humano. En la Biblia siempre los encontramos en
relación con esto. Dos ángeles vinieron a Abrahán a anunciarle el nacimiento de Isaac.
Ellos prometían hijos a los hombres que obedecían a Dios. Mas tarde esos mismos ángeles
destruyeron a Sodoma por el abuso de las fuerzas creadoras. Ángeles fueron los que
anunciaron a los padres de Samuel y de Sansón el nacimiento de estos gigantes de la
inteligencia y del músculo. Y a Isabel vino el ángel (no el Arcángel) Gabriel y le anuncio el
nacimiento de Juan., apareciéndosele mas tarde a María con el mensaje de que Ella había
sido elegida para concebir a Jesús.

del libro "Los espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza", de Max Heindel

*

La actividad en los Mundos Celestiales y las Fuerzas de la Naturaleza


CAPITULO II



LA ACTIVIDAD EN LOS MUNDOS CELESTIALES Y LAS FUERZAS DE
LA NATURALEZA

Estamos acostumbrados a hablar de Evolución, pero ¿acaso nos detenemos a analizar lo que
constituye le Evolución misma y por qué esta no se detiene y paraliza? Si lo hacemos, nos
veremos obligados a reconocer que hay ciertas fuerzas tras todo lo visible que son las
causantes de la alteración de la flora y de la fauna, de los cambios climáticos y topográficos
que están produciéndose constantemente, y entonces es muy natural que nos preguntemos
cuales o quienes son las fuerzas o agentes en evolución.
Por supuesto, sabemos muy bien que los científicos dan ciertas explicaciones mecánicas de
todo ello. Son merecedores del mayor respeto y ha sido mucho lo realizado por ellos si
tenemos en cuenta que la ciencia está en su infancia y sólo tiene a su disposición los cinco
sentidos y los instrumentos que ha inventado para ayudarse. Sus deducciones son
maravillosamente verdaderas, lo cual no quiere decir que no existan ciertas causas básicas
que todavía no puede percibir, pero que permiten obtener una plena comprensión del
asunto, muchísimo mejor que la que suministra la pura explicación mecánica. Una
ilustración aclarará este punto.
Dos hombres están conversando, cuando, súbitamente, uno de ellos golpea y hace caer al
otro. Ahí tenemos una ocurrencia, un hecho, y podemos explicarlo mecánicamente
diciendo: “He visto a un hombre contraer los músculos de su brazo, dirigiendo un golpe
contra el otro, haciéndolo caer ” Esta versión es verdadera hasta donde alcanza , pero el
ocultista vería también un pensamiento de ira, que fue el que inspiró el golpe, y podría dar
una versión mas completa al decir que el hombre fue derribado por un pensamiento , puesto
que el puño cerrado no era mas que el instrumento irresponsable de la agresión. Sino
hubiera existido la fuerza impulsiva del pensamiento de ira, la mano habría permanecido
inerte y el golpe no se habría producido.
La Ciencia Oculta refiere todas las causas a la Región del Pensamiento Concreto y nos
habla de cómo dichas causas son generadas allí por los espíritus humanos y suprahumanos.
Y si recordamos que los arquetipos creadores de todo cuanto vemos en el Mundo Sensible,
se encuentran en el Mundo del Pensamiento, que es el Reino del Sonido, nos encontraremos
en situación de comprender que las fuerzas arquetípicas están operando constantemente a
través de estos arquetipos, los cuales emiten cierto sonido, o bien, cuando se agrupa un
número de ellos para crear una especie de forma vegetal, animal o humana, los diferentes
sonidos se unen en un gran acorde. El sonido simple o acorde, según sea el caso, es la clave
de la forma así creada, y mientras resuena, sobre vive la forma de dicha especie; y cuando
cesa de sonar, esa forma o especie muere.

Una masa de sonidos no es música, de la misma manera que un montón de palabras
mezcladas al azar no forma una frase. Pero el sonido rítmico ordenado es el constructor de
todo lo que es, como lo dice San Juan en los primeros versículos de su Evangelio: “En el
Principio era el Verbo... y sin él nada fue hecho”, así como también que “el Verbo se hizo
carne”
Vemos, pues, así que el sonido es el creador y el sustentador de todas las formas, y en el
Segundo Cielo el Ego se convierte en uno con las fuerzas de la Naturaleza. Con ellas
trabaja sobre los arquetipos de la tierra, del mar, de la flora y de la fauna, para producir los
cambios que gradualmente alterarán la apariencia y las condiciones de la Tierra,
suministrando así un nuevo medio circundante, hecho por sí mismo, en el cual pueda
realizar nuevas experiencias.
En esta tarea es dirigido por los grandes constructores pertenecientes a las Jerarquías
Creadoras, llamadas Ángeles, Arcángeles y demás nombres, todos los cuales son los
ministros de Dios. Ellos lo instruyen conscientemente en el arte divino de la creación, tanto
en lo respecta al mundo como a los objetos que existen en él. Y le enseñan a construir una
forma para sí mismo , dándole como auxiliares a los Espíritus de la Naturaleza, realizando
de esta manera el ser humano LOS ESPÍRITUS Y LAS FUERZAS DE LA
NATURALEZA un aprendizaje para convertirse en un Creador cada vez que va al Segundo
Cielo. Allí es donde forma el arquetipo de la forma que mas tarde exteriorizará o
manifestará al nacer.
Existen cuatro éteres: químico, vital, luminoso y reflector. Hay fuerzas que operan sobre el
polo positivo o negativo de los diferentes éteres. Los Egos que están en el Mundo Celestial
son parte de esas fuerzas y de ahí resulta que justamente aquellos a quienes llamamos
muertos son los que forman nuestros cuerpos y nos ayudan a vivir. Si alguno comete un
error en su trabajo en el Mundo Celestial, pronto se dará cuenta de él al tener que emplear
un cuerpo defectuoso en la Tierra, aprendiendo así a corregir el error en la próxima vez que
forme un nuevo arquetipo.
Todos los habitantes del Mundo Celestial trabajan sobre los modelos de la Tierra, los cuales
se encuentran en la Región del Pensamiento Concreto. Alteran las características físicas de
la Tierra y van produciendo los cambios graduales que varían en apariencia, de manera que
cada vez que retornan a la vida física, se encuentran con un nuevo medio circundante en el
cual pueden hacerse nuevas experiencias. El Clima, la Flora y la Fauna son así
transformados por el hombre bajo la dirección de los Seres Superiores.
El mundo resulta así lo que nosotros mismos, individual o colectivamente, lo hemos hecho.
El ocultista científico ve en todo cuanto ocurre una causa de naturaleza espiritual
manifestándose, sin omitir la prevalencia y la frecuencia alarmante y creciente de las
perturbaciones sísmicas, que puede atribuir al pensamiento materialista de la Ciencia
Moderna.
Es verdad que causas puramente físicas pueden provocar esas perturbaciones; pero
¿constituyen acaso la última palabra sobre el asunto? ¿Podemos siempre obtener una
explicación plena y completa limitándonos a registrar lo que aparece en la superficie ?
¡Claro que no! El ocultista dice que si no fuera por el materialismo, no se presentarían esas
perturbaciones sísmicas.
El trabajo del hombre en el Mundo Celestial no se reduce meramente a la transformación
de la superficie de la Tierra que deberá convertirse en escenario de sus futuras luchas para
subyugar el Mundo Físico. También está trabajando para aprender a modelar cuerpos que le
permitan mejores medios de expresión. El destino del hombre es el de convertirse en una
Inteligencia Creadora y actualmente está haciendo el aprendizaje. Durante su vida celestial
aprende a construir toda clase de cuerpos, incluso el cuerpo humano.
Vemos, pues, que así es como el hombre aprende a construir sus vehículos en el Mundo
Celestial, para poderlos luego usar en el Mundo Físico. La Naturaleza provee todas las
fases de experiencia posible de una manera maravillosa y con una sabiduría tan consumada
que conforme vamos ahondando mas y mas profundamente en sus secretos, nos quedamos
mas y mas impresionados con nuestra propia insignificancia, lo que da nacimiento a una
reverencia cada vez mayor hacia Dios, cuyo símbolo visible es la Naturaleza.


del libro "Los Espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza", de Max Heindel

*

La Misión del Cristo y el Festival de las Hadas


CAPITULO III

LA MISIÓN DEL CRISTO Y EL FESTIVAL DE LAS HADAS


Cada vez que nos enfrentamos con uno de los misterios de la Naturaleza que no podemos
explicar, nos limitamos simplemente a agregar un nombre nuevo a nuestro vocabulario, que
utilizamos en nuestras discusiones eruditas para ocultar nuestra supina ignorancia sobre esa
materia.
Así sucede con la palabra ampere que usamos para medir el volumen de la corriente
eléctrica; el voltio, con la que indicamos la fuerza de la corriente, y el ohm, que empleamos
para indicar la resistencia que un determinado conductor ofrece al paso de la corriente. Y de
esta manera, con mucho estudio de palabras y cifras, los maestros de la ciencia de la
electricidad tratan de persuadirse a sí mismo y a los demás de que ya han aprendido los
misterios de la fuerza evasiva que desempeña un papel tan importante en el trabajo del
mundo. Pero una vez dicho todo, cuando se encuentran en un estado de ánimo
comunicativo y confidencial, confiesan que el más reputado científico en electricidad sabe
acerca de ésta poco más que el niño que va a la escuela y que empieza a hacer experimentos
con sus pilas y acumuladores.
Similarmente ocurre con las demás ciencias. El mejor anatomista no es capaz de distinguir
el embrión humano del camino durante mucho tiempo, y mientras el fisiólogo habla en
forma erudita acerca del metabolismo, no puede dejar de admitir que los experimentos de
laboratorio en los cuales trata de imitar nuestros procesos digestivos, son completamente
diferentes de las transmutaciones que se producen en el laboratorio químico del cuerpo con
los alimentos que ingerimos. No decimos esto para empequeñecer o desacreditar los
maravillosos descubrimientos y realizaciones de la ciencia, sino meramente para destacar el
hecho de que existen factores tras todas las manifestaciones de la Naturaleza Inteligencias
de variados grados de conciencia, constructores y destructores, que realizan funciones
importantes en la economía de la Naturaleza y hasta que se reconozcan y estudien esos
agentes y su trabajo, nunca podremos tener una concepción adecuada de la forma en que
operan las fuerzas de la Naturaleza y que llamamos calor, electricidad, gravedad acción
química, etcétera. A los que han cultivado la clarividencia espiritual, es evidente que los
que llamamos muertos emplean una parte de su tiempo en aprender a construir cuerpos bajo
la dirección de ciertas jerarquías espirituales. Y ellas son los agentes de los procesos del
metabolismo y del anabolismo; son los factores invisibles de la asimilación y resulta
literalmente verdadero que nos sería imposible vivir salvo por la importante ayuda que nos
prestan los que llamamos muertos.
En relación con las fuerzas de la Naturaleza hemos explicado como el calor del Sol provoca
la evaporación del agua de los ríos y océanos, haciéndola así ascender a la zonas mas frías
del aire, donde se condensa formando las nubes, las que finalmente se encuentran tan
saturadas por la humedad que vuelve a caer sobre la Tierra, en forma de lluvia, para rellenar
ríos y océanos y repetir el proceso indefinidamente. Todo es perfectamente simple, un
proceso o movimiento perpetuo y automático. Pero ¿es eso todo? ¿No existen en esa teoría
un gran número de lagunas?. Sabemos que las hay, aunque no podemos apartarnos mucho
del tema para discutirlas. Una cosa hace falta para poderlo explicar todo plenamente: la
acción semi inteligente de los silfos, que elevan las diminutas partículas de agua
vaporizada, preparadas por las ondinas, desde la superficie del mar y las llevan tan alto
como pueden antes de que se produzca una condensación parcial y se formen las nubes.
Ellos conservan esas partículas de agua hasta que las ondinas los fuerzan a soltarlas.
Cuando hablamos de tormentas, se trata de batallas que tienen lugar en la superficie del mar
y el aire, en las cuales intervienen algunas veces las salamandras, que son las que encienden
la antorcha resplandeciente del hidrógeno y del oxígeno separados, enviando sus zigzags
atronadores por la negrura de la inmensidad con sus truenos, cuyas vibraciones reverberan
y aclaran la atmósfera, mientras que las ondinas arrojan triunfalmente las rescatadas gotitas
de agua hacia la Tierra, para que puedan ser restituidas y unidas a su elemento propio.
Los pequeños gnomos son necesarios para construir las plantas y las flores. Su tarea
consiste en teñirlas con los innumerables matices coloreados que hacen la delicia de
nuestros ojos. LOS ESPÍRITUS Y LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA Son ellos
también los que cortan los cristales en todos los minerales y forman las gemas preciosas
que brillan en resplandecientes diademas. Sin ellos no existiría el hierro ni el oro con que
pagarlo. Se encuentran por todas partes y son mas trabajadores que las mismas abejas. A la
abeja, sin embargo, se le reconoce su trabajo, pero a los pequeños espíritus de la
Naturaleza, que desempeñan un papel tan importante en el trabajo del Mundo, nadie los
reconoce excepto un pequeño número de esos a quienes llamamos soñadores.
En el Solsticio de Verano, las actividades físicas de la Naturaleza alcanzan su máximo o
Cenit. Por eso es que esa noche, la Noche de San Juan es el gran festival de las hadas y
espíritus de la Naturaleza, que han estado trabajando para construir el Universo Material,
alimentando a los ganados, formando los granos y que aclaman con alegría y gratitud a la
oleada de energía que constituye un instrumento para modelar las flores con su
administrable variedad de formas y colores, de acuerdo con sus respectivos arquetipos,
tiñéndolas con infinitos matices que constituyen a la vez la delicia y la desesperación del
artista. Y en esta, la más grande de todas las noches de la Estación Estival, corren en
alegres bandadas desde los pantanos y los bosques, desde las cañadas y los prados, al
Festival de las Hadas. Realmente preparan y condimentan sus alimentos etéreos y después
danzan en un éxtasis de alegría y contento; la alegría y el contento de haber hecho su
trabajo y realizado su importante papel en la economía de la Naturaleza.
Es un axioma de la ciencia que la Naturaleza no tolera nada inútil. Los parásitos y los
zánganos son una abominación; el órgano que se torna superfluo se atrofia y los mismo
pasa con el miembro o el ojo que no se emplea mas. La Naturaleza tiene su trabajo que
hacer y exige a todos los que quieran justificar su existencia y continuar formando parte de
Ella, que trabajen. Esto se aplica a todos: desde la planta al planeta, al hombre, al animal y
a las hadas y demás espíritus de la Naturaleza. Tienen su tarea que realizar; son entidades
muy ocupadas y sus actividades constituyen las solución de muchísimos de los
innumerables misterios de la Naturaleza, ya explicados.
Mas tarde, en el Solsticio de Invierno, nos encontramos en el otro polo del ciclo anual, en el
que los días son cortos y las noches largas. Físicamente hablando, las Tinieblas envuelven
al Hemisferio Norte, pero la oleada de Luz y Vida Espirituales que constituirán la base del
crecimiento y progreso del mismo año, se encuentran ahora en su máxima potencia y
tensión. En la Noche de Navidad, durante el Solsticio de Invierno, cuando el signo celestial
de la Virgen Inmaculada se eleva en el horizonte oriental a Media Noche, nace el Sol del
nuevo año para salvar a la humanidad del frío y del hambre que se producirían de faltar su
luz. En ese tiempo el Espíritu de Cristo nace en la Tierra y comienza a ejercer su acción,
fertilizando los millones de simientes que los espíritus de la Naturaleza construyen y riegan
para que haya alimento físico. Pero “no solo de pan vive el hombre”. Por mas importante
que sea el trabajo de dicho espíritus, se desvanece en la mayor insignificancia al
compararlo con la misión del Cristo, que nos trae cada año el alimento espiritual necesario
para hacernos adelantar en la senda del progreso, para que lleguemos ha alcanzar la
perfección del amor con todo lo que ello implica.

1 En el Hemisferio Sur los lectores, donde en este capítulo se dice “Noche de San Juan”, deben
leer “Noche de Navidad”, y donde se dice “Noche de Navidad ” léase “Noche de San Juan ” ( No.
Del T.)


del libro "Los Espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza", de Max Heindel

*

Las Fuerzas de los distintos Períodos


CAPITULO IV

LAS FUERZAS DE LOS DISTINTOS PERIODOS



Durante el Periodo Lunar, el contacto de la esfera caliente con el frío del Espacio género
humedad y entonces comenzó la batalla de los elementos con toda su fuerza. La Esfera de
Fuego trataba de evaporar la humedad y expulsarla hacia el exterior, creando un vacío
dentro del cual pudiera mantener su integridad y arder imperturbablemente. Pero no hay ni
puede haber vacío alguno en la Naturaleza y así la corriente de vapor que brotaba hacía el
exterior se condensaba a cierta distancia de la Esfera Ardiente y era nuevamente impulsada
hacía adentro por el frío del Espacio, para ser nuevamente evaporada y repelida hacía
afuera en un ciclo incesante durante edades y edades como un volante o rehilete entre las
distintas jerarquías de Espíritu que componen los varios Reinos de la Vida, representados
en la Esfera Ígnea y en el Espacio Cósmico, que es una expresión del Espíritu Homogéneo
Absoluto. Los Espíritus del Fuego están luchando activamente para lograr la expansión de
la conciencia. Pero el Absoluto reposa, envuelto siempre en la invisible vestidura del
Espacio Cósmico. En “El ” existen latentes todos los poderes y las posibilidades, y El trata
de desanimar y reprimir toda tentativa de gastar los poderes latentes como energía dinámica
requerida para la Evolución de nuestro Sistema Solar. El Agua es el agente que El emplea
para apagar el fuego de los espíritus activos. La zona entre el Centro Ardiente de la Esfera
separada de los Espíritus y el Punto en que su atmósfera individual choca contra el Espacio
Cósmico, es el campo de batalla de los espíritus evolucionantes en diversos grados de
desarrollo.

Los Ángeles actuales eran humanos en el Periodo Lunar y el Jefe de sus Iniciados era el
Espíritu Santo ( Jehovah ) 1.

Y así como nuestra actual humanidad y otros Reinos de la Vida que se encuentran en la
Tierra, son afectados diversamente por los elementos presente, de tal manera que unos
prefieren el calor y otros el frío, unos prefieren la humedad y otros requieren la sequedad;
así también, en el Periodo Lunar entre los Ángeles, unos tenían afinidad por el agua y otros
la aborrecían y preferían el Fuego.

Desde el punto de vista cósmico observamos que el Templo de Salomón es el Sistema
Solar y que Hiram Abiff, el Gran Maestre, es el Sol que pasa entorno de los doce signos del
Zodiaco, representando el místico drama de la Leyenda Masónica. En el Equinoccio
Vernal, el Sol abandona el signo acuoso de Piscis, que es también femenino y dócil, para
entrar en el signo ígneo de Aries, beligerante, marcial y enérgico, el Carnero o el Cordero,
donde el Sol se encuentra exaltado en su poder. El llena el Universo con su fuego creador,
que absorben inmediatamente los innumerables billones de espíritus de la Naturaleza, los
que forman con ese fuego el Templo del próximo año en bosques y pantanos. Las fuerzas
de la fecundación aplicada a las innumerables simientes que duermen en la Tierra las hacen
germinar y llenar la Tierra con lujurienta vegetación, mientras que otros grupos de espíritus
de la Naturaleza dirigen la unión de los animales y de las aves a su cargo, para que se
multipliquen y acrecienten suficientemente para mantener la fauna del planeta en cantidad
normal.

La Conciencia Objetiva mediante la cual obtenemos el conocimiento del mundo externo
depende de lo que percibimos a través de los sentidos. A esto lo llamamos real en
contradistinción con nuestros pensamientos e ideas, que llegan a nosotros a través de
nuestra conciencia interna. Su realidad no es tan aparente para nosotros como un libro, una
mesa u otro objeto visible o tangible que haya en el espacio. Los pensamientos e ideas
parecen nebulosos e irreales, lo que nos hacen hablar de “un mero pensamiento”, o una
“simple idea ”.

1 Pronunciación aproximada: Yejová . (N. Del T. )

Las ideas y pensamientos de hoy tienen, sin embargo, toda una evolución ante ellas: están
destinados a convertirse en cosas reales, claras y tangibles, como cualquiera de los objetos
que percibimos en el Mundo Externo y que ahora podemos percibir mediante los sentidos
físicos. Actualmente, cuando pensamos en una cosa o color que nos presenta la memoria a
nuestra conciencia interna es algo muy apagado y penumbroso, en comparación con la cosa
o color mismo en que pensamos. Pero ya en el Periodo de Júpiter se producirá un marcado
cambio en ese respecto. Entonces volverán las imágenes soñadas del Periodo Luna r, pero
esas imágenes estarán entonces sujetas a la voluntad del pensador y ya no serán simples
reproducciones de los objetos externos. Entonces habrá una combinación de las
imaginaciones del Periodo Lunar y de los pensamientos e ideas desarrollados
conscientemente durante el Periodo Terrestre, esto es, existirá una consciencia imaginativa
consciente de si misma.

Cuando un ser humano del Periodo de Júpiter diga “rojo” o pronuncie el nombre de un
objeto se presentara inmediatamente ante su visión interna y también visible para su
interlocutor, una reproducción exacta del matiz particular del rojo en que este pensando o
del objeto cuyo nombre haya pronunciado. No podrá haber el menor mal entendido con
respecto al verdadero significado de las palabras que se digan. Los pensamientos e ideas
serán vivientes y visibles y, por lo tanto, desaparecerá la hipocresía y la adulación. Todas
las personas se verán tal como son. Habrá naturalmente el hombre completamente bueno y
el hombre completamente malo, y uno de los mas graves problemas de ese Periodo será
justamente el de solucionar la manera de tratar a este último.

Los Maniqueos, una Orden mucho más espiritual que la de los mismos Rosacruces, están
actualmente dedicados al estudio de ese problema. Una idea de su estado puede obtenerse
anticipadamente del resumen de su leyenda. Todas las Ordenes Místicas tienen una leyenda
simbólica de sus ideales y aspiraciones. En la leyenda de los Maniqueos se dice que
existirán dos Reinos, el de los Elfos de la Luz y el de los Elfos de la Noche. Los últimos
atacan a los primeros, son derrotados y de vencer castigados. Pero como los Elfos de la Luz
son totalmente buenos, no pueden causar daños algunos a los Elfos Tenebrosos, sus
enemigos, de manera que entonces tendrán que castigarlos con el Bien. Por lo tanto, una
parte del Reino de los Elfos de la Luz se incorpora a los Elfos Tenebrosos, y de esta manera
el Mal es vencido a su debido tiempo. El Odio que no se somete al odio, tiene que sucumbir
ante el Amor.

Las imágenes internas del Periodo Lunar eran una forma de expresión del ambiente
circundante exterior. Durante el Periodo de Júpiter, esas imágenes se expresarán desde lo
interior: serán como el brote de la vida interna del ser humano. Entonces también poseerá la
facultad adicional, que ya cultivará en la Tierra o Periodo Terrestre, de ver las cosas en el
espacio, fuera de si mismo. Durante el Periodo Lunar no veía la cosa concreta misma, sino
solamente sus cualidades anímicas, pero en el Periodo de Júpiter vera ambas cosas y tendrá
así una percepción y una comprensión completa de su ambiente. En una etapa posterior de
este mismo Periodo ésta facultad perceptiva será sobre pasada por otra más elevada. Su
poder de formar concepciones mentales claras y precisas de los colores, objetos, sonidos,
etc., le permitirá ponerse en contracto e influir seres suprasensibles de diversos órdenes,
asegurándose así su obediencia y empleando sus fuerzas según su voluntad. Si embargo, no
podrá emitir de si mismo las fuerzas necesarias para llevar a cabo sus designios, y tendrá
que depender de la ayuda de estos seres suprafísicos, que entonces estarán a su servicio.
Al final del Periodo de Venus podrá usar su propia fuerza para dar vida a sus propias
imágenes y exteriorizarlas objetivamente, como cosas en el espacio. Entonces poseerá una
conciencia creadora, objetiva y consciente de sí.

*
del libro "Los Espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza", de Max Heindel

El Espíritu de la Tierra


CAPITULO V

EL ESPÍRITU DE LA TIERRA


La mayoría de nosotros marchamos sobre la Tierra y vemos solo una masa muerta en
apariencia, pero uno de los primeros hechos que se revelan a la conciencia del iniciado es la
realidad viviente del Espíritu de la Tierra. Así como la superficie del cuerpo está muerta en
comparación con los órganos internos, así también la envoltura exterior de la Tierra,
encostrada, no nos da ninguna idea de la maravillosa actividad que hay en su interior.
En el sendero de la iniciación se van revelando nueve estratos diferentes y en el centro
mismo de esta esfera rodante encontramos al Espíritu de la Tierra frente a frente. Es
absolutamente cierto que “está gimiendo penosamente” en la Tierra para beneficio de
todos, trabajando y esperando ansiosamente por la manifestación de los Hijos de Dios, de
manera que, igual como el alma que busca y aspira a la liberación, es liberada de su cuerpo
denso, así el Espíritu de la Tierra pueda también ser liberado de su cuerpo de muerte, en el
que está actualmente confinado por nosotros.
Por supuesto, no hay que pensar que el Espíritu de la Tierra sea un hombre más grande o
que tenga una forma física diferente de la de la Tierra misma. El cuerpo vital de Jesús, en el
que se focalizó el Espíritu de Cristo ante de su ingreso en la Tierra, tiene la forma humana
corriente; ha sido conservado y se le muestra al candidato al llegar a cierto punto de su
progreso. Algún día, en el lejano futuro, volverá a servir de albergue al benevolente
Espíritu de Cristo cuando retorne del Centro de la Tierra, en tiempos en que todos nos
hayamos vueltos etéricos y en que El estará pronto para ascender a las Esferas Superiores,
dejándonos para que seamos enseñados por el Padre, cuya religión será mucho mas elevada
que la Cristiana.
El mito de Fausto nos presenta una situación curiosa en el encuentro del héroe, que es el
alma que busca la verdad, con diferentes clases de espíritus. El esp íritu de Fausto,
inherentemente bueno, se siente atraído hacia los órdenes elevados; se siente a fín al
benevolente Espíritu Terrestre, y se lamenta de su incapacidad para detenerlo y aprender de
Él. Frente a frente con el Espíritu de la Negación, que solo desea enseñar y servir, se
encuentra en cierto sentido dueño de la situación, porque el Espíritu no puede salir pasando
sobre el símbolo de la Estrella de cinco puntas en la Posición en que ha sido colocada en el
suelo. Pero tanto su incapacidad para detener al Espíritu de la Tierra y obtener enseñanza de
ese exaltado Ser como su dominio sobre el Espíritu de la Negación, son debidos al hecho de
que se ha puesto en contacto con ellos por casualidad y no merced al poder anímico
internamente logrado.
Cuando Parsifal, el héroe de otro de esos grandes mitos anímicos, visita por primera vez el
Castillo del Grial, se le pregunta cómo es que ha llegado allí, a lo cual contesta: “No lo se”.
Sencillamente ocurrió que entró en el lugar santo, de la misma manera en que un alma
obtiene a veces vislumbres de los reinos celestiales en una visión. Pero no podía quedarse
en Montsalvat. Se vio obligado a salir otra vez al mundo y aprender sus lecciones.
Muchísimos años después volvió al Castillo del Grial, cansado y abatido por su búsqueda, y
entonces se le hizo la misma pregunta: “¿Cómo viniste aquí?” Pero esta vez la respuesta fue
distinta: “Vine sufriendo y buscando”.
Este es el gran punto cardinal que señala la gran diferencia entre las personas que
accidentalmente se ponen en contacto con los espíritus de los reinos suprafísicos o quienes,
por pura casualidad, tropiezan con la solución de alguna ley de la Naturaleza, y aquellos
que mediante una búsqueda diligente y particularmente por vivir la vida exigida, alcanzan
la Iniciación consciente en los secretos de la Naturaleza. Los primeros no saben cómo
emplear ese poder inteligentemente y se encuentran por lo tanto desvalidos. Los últimos
son siempre dueños de las fuerzas que manejan, en tanto que los otros son simples muñecos
para el que quiera aprovecharse de ellos.

*
del libro "Los Espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza", de Max Heindel

Dos Preguntas y sus Respuestas




CAPITULO VI

DOS PREGUNTAS Y SUS RESPUESTAS


Un estudiante pregunta: “¿No es la Naturaleza la culpable de las deformaciones en el Reino
Vegetal y Animal, lo mismo que en la raza humana? ¿Puede existir una inteligencia
perfectamente equilibrada y sana juntamente con una voluntad poderosa en un cuerpo
deforme?”
En primer lugar sería del caso preguntar qué es lo que se entiende aquí por Naturaleza.
Bacon dice que Dios y la Naturaleza se diferencian entre sí como el sello y su estampa. La
Naturaleza es el símbolo visible de Dios, y en nuestra época tenemos una fuerte tendencia a
pensar en la Naturaleza en forma muy materialista. Pero en toda manifestación de la
Naturaleza existen fuerzas, no fuerzas ciegas, sino inteligentes, que son las que motivan la
acción. Cuando hablamos de electricidad, de magnetismo, de expansión del vapor, etc., en
realidad se trata de inteligencias invisibles para nosotros, que se ponen en operación cuando
se establecen ciertas condiciones. Los Espíritus de la Naturaleza forman las plantas, los
cristales de roca y juntamente con otras numerosas jerarquías están trabajando
continuamente en torno de nosotros, aunque invisiblemente, sin embargo, están siempre
ocupadísimos en hacer eso que llamamos Naturaleza..
Son seres evolucionantes, como nosotros, y por el hecho mismo de que estén
evolucionando se ve que nos son perfectos y que, por lo tanto, pueden cometer errores que
resulten en deformaciones o mal conformaciones, de manera que puede decirse que las
inteligencias invisibles que hacen lo que nosotros llamamos la Naturaleza, son culpables de
frecuentes errores, lo mismo que nosotros.
En cuanto a la otra pregunta respecto a si puede existir una inteligencia sana y equilibrada,
así como una poderosa voluntad en un cuerpo deforme, podemos contestar que sí,
indudablemente, pero como la expresión de esa inteligencia depende de la eficiencia de su
instrumento, puede encontrarse obstaculizada por la deformidad física, en la misma forma
en que un hábil obrero puede encontrarse obstaculizado en su eficiencia por el estado de sus
herramientas.
La siguiente observación es muy digna de tenerse en cuenta: SE DICE EN LA OBRA
Concepto Rosacruz del Cosmos que la facultad de percibir el espacio está relacionada con
el delicadísimo ajuste de los tres canales semicirculares del oído, que señalan tres
dimensiones del espacio, El pensamiento lógico y el talento matemático están siempre en
relación con la precisión de su ajuste.
“Parece que la percepción de la cuarta dimensión ha sido obtenida por matemáticos de alto
grado. ¿Podríais indicarnos si ha habido algún cambio en la disposición de esos canales
semicirculares o cuál es el proceso que nos lleva a la conciencia de la cuarta dimensión?”

“Parecería que los Espíritus de la Naturaleza y los elementos tienen esta conciencia de la
cuarta dimensión, la cual constituye un grado superior al que nosotros poseemos
actualmente y quizá superior aun al que poseen las abejas o los caballos de Elberfeld.
¿Queréis proveernos del eslabón que falta? ¿Qué es lo que hace al hombre o a la humanidad
superior a estos seres y cuál es la disposición de estos canales semicirculares en el caso de
esos caballos excepcionales? ”
Para la mayoría de la humanidad las cifras constituyen algo absolutamente seco, no sólo
carecen de interés, sino que son completamente aburridoras, porque estamos acostumbrados
a vivir una vida objetiva entre otras personas y amigos, y damos expresión a nuestros
deseos, sentimientos y emociones, y cuanto más intensos son, tanto más interesante
encontramos la vida, mientras que, por el contrario, las cosas que no nos ofrecen ninguna
emoción, las consideramos aburridas y sin interés. Por consiguiente, la mayoría no se ocupa
de las matemáticas ni de nada que agudice la mente, sin despertar simultáneamente la
naturaleza emocional.
Sabemos que Dios geometriza, y que todos los procesos de la Naturaleza están fundados en
un cálculo sistemático efectuado en la Mente Maestra. Cuando Dios, como gran Arquitecto
del Universo, ha construido todo el mundo de acuerdo con cálculos matemáticos, entonces
sabemos que consciente o inconscientemente el matemático va dirigiéndose por un rumbo
que eventualmente lo llevará a encontrarse frente a frente con Dios y esto en sí mismo
supone una expansión de la conciencia. Si consideramos el hecho de que cada uno de los
canales semicirculares es realmente un nivel suprasensitivo, ajustado para indicar a nuestra
conciencia los movimientos de nuestro cuerpo LOS ESPIRITUS Y LAS FUERZAS DE
LA NATURALEZA en largo, ancho y alto, también comprenderemos que su ajuste de
precisión es necesario para la percepción en el espacio . Si son exactos, entonces la
percepción en el espacio de esa persona es perfecta, y si se entrega al estudio de las
matemáticas y sus teorías concordarán con lo que ve en el mundo y sus hechos reales. En
algunas mentalidades elevadas engendra cierto amor por las cifras y los números, de
manera que pueden reposar en esa mentalidad que para los demás es fuente de cansancio y
fatiga, y entonces el amor por las cifras puede despertar en él las facultades latentes, pero
no debido a ningún cambio en los canales semicirculares, porque estas estructuras óseas no
se cambian fácilmente en el curso de una vida. No queda duda alguna, sin embargo, de que
todo aquel que tenga vocación por la música o las matemáticas formará más tarde, en el
Segundo Cielo, esos canales con mayor precisión y ajuste, en el período que va desde la
muerte a un nuevo nacimiento.
Con respecto a la conciencia de los elementos o Espíritus de la Naturaleza, es correcto
presumir que tienen lo que podría llamarse una conciencia cuadridimensional, porque
además de la altura, largo y anchura, existe lo que podríamos llamar compenetrabilidad de
los éteres. Con la visión etérica se puede ver a través de una montaña y si tenemos un
cuerpo etérico como el que tienen los Espíritus de la Naturaleza, entonces podemos caminar
a través de las rocas más duras del granito. No presentarán esas rocas a nuestra marcha más
obstáculo que el aire a nuestra marcha en la tierra. Y en realidad ni siquiera eso, porque
aquí a veces nos obstaculiza el viento. Pero aun entre los Espíritus de la Naturaleza hay
diferentes entidades y una correspondiente variación de la conciencia.
Los cuerpos de los gnomos están formados principalmente por éter químico, y de ahí que
pertenezcan a la tierra y sean terrenos, esto es . uno nunca los ve volando como los silfos.
Pueden ser quemados en el fuego. También se van volviendo viejos, en una forma no muy
distinta de los seres humanos.
Las ondinas, que viven en las aguas y los silfos del aire también están sujetos a la muerte,
estando sus cuerpos formados por el éter vital y el éter luminoso respectivamente, lo que lo
hace mucho más longevos, de manera que mientras los gnomos no viven más que unos
cuantos centenares de años, las ondinas y los silfos pueden vivir millares de años, y las
salamandras, cuyos cuerpos están formados principalmente por el cuarto éter, se dice que
viven muchos millares de años. La conciencia que anima y forma estos cuerpos pertenece a
un número de jerarquías divinas que están obteniendo mas y mas experiencia de esta
manera, y las formas que están construidas de materia y están así animadas, han alcanzado
cierto grado de conciencia de si mismas. Durante esas larguísimas existencias, tienen cierto
sentido de su propia vida transitoria, y en rebeldía contra este estado de cosas se produce
esa guerra de los elementos, notablemente entre el Fuego, el Aire y el Agua. Imaginándose
que se los tiene en esclavitud, tratan de liberarse de sus grilletes por la fuerza, y como no
tienen bastante sentido para guiarse por sí mismos, corren desordenadamente en forma
destructiva, lo que a veces puede producir grandes catástrofes. La conciencia de los gnomos
es demasiado lerda para que sean capaces de tomar la iniciativa, pero frecuentemente se
hacen cómplices de los demás Espíritus de la Naturaleza, abriéndose pasajes en las rocas, lo
que favorece luego las explosiones.
Sin embargo, todo esto nada tiene que ver con los caballos de Elberfeld u otros animales
prodigios. Estos constituyen la vanguardia de sus respectivos Espíritus –colectivos o
grupales, y probablemente es la última vez que se han encarnado en forma animal. Cuando
se producen estos casos, esos espíritus son relegados al Caos, donde tendrán que esperar
durante la Noche Cósmica, hasta que sus hermanos menos dotados lleguen al estado de
desenvolvimiento necesario para comenzar su evolución humana en el Periodo de Júpiter.

*
del libro "Los Espíritus y las Fuerzas de la Naturaleza", de Max Heindel

*